Tambien conocida como Neuralgia del Trigemino La neuralgia trigeminal es un trastorno sumamente doloroso producido por la irritación del nervio trigémino que usualmente responde al tratamiento farmacológico (carbamazepinas entre otros), pero que puede requerir tratamiento quirúrgico si las medicaciones dejan de hacer efecto o si el paciente no las tolera.
Entre las opciones quirúrgicas están: la descompresión microvascular (única técnica no ablativa) y el bloqueo o gangliolisis con alcohol o glicerol, la gangliolisis con radiofrecuencia, la neurectomía, la rizotomía y la radiocirugía. En 1951 el Dr. Leksell reportó por primera vez el tratamiento exitoso de la neuralgia trigeminal con radiocirugía estereotáctica. Desde entonces, ha sido considerada una alternativa ventajosa en el tratamiento de esta patología puesto que es mínimamente invasiva, ambulatoria, efectiva, evita los riesgos quirúrgicos tradicionales y respeta las estructuras adyacentes.
El manejo de la neuralgia trigeminal con radiocirugía ha mejorado con el uso de imágenes de alta resolución (RM con cortes de 1 mm) que permiten la reconstrucción y visualización detallada del nervio trigémino en su totalidad. Una vez localizada la zona de entrada del trigémino en el tallo cerebral, se administra una dosis de radiación entre 70 y 90 Gy utilizando un colimador de 4 mm de diámetro.
La localización exacta del nervio a nivel de la zona de entrada en el tallo encefálico es extremadamente importante debido a la pequeñez del blanco y a la exactitud con que debe administrarse una dosis tan elevada de radiación sin perjudicar las zonas circundantes. Se presume que ésta es la porción del trigémino más sensible a la radiación porque allí se encuentra una zona de separación entre la mielina producida por las células de Schwann y la producida por los oligodendrocitos.
Una revisión reciente de los estudios realizados (en su mayoría retrospectivos, no aleatorios y observacionales) sobre el papel de la radiocirugía estereotáctica en el tratamiento de la neuralgia trigeminal reporta que los resultados de la misma son similares a la de otras técnicas ablativas, la mejoría del dolor usualmente ocurre en los primeros 3 meses, alrededor de 70 % – 90 % de los pacientes tienen mejoría completa del dolor inicialmente, pero esta cifra baja a 75 % a los 3 años. Sólo la mitad de los pacientes o menos pueden permanecer sin ningún tipo de medicación. Los trastornos sensitivos del 5° par son la complicación más frecuente de la radiocirugía en estos casos.
Los datos disponibles hasta el momento sugieren que el tratamiento radioquirúrgico es más efectivo y con menor tasa de efectos adversos en los casos en los que se usa como tratamiento primario. En nuestro centro hemos utilizado la técnica en 11 pacientes, con una media de 1 año de seguimiento, con resultados exitosos en todos ellos en cuanto a control de frecuencia y/o intensidad del dolor, disminución de la necesidad de medicación y ausencia de complicaciones infecciosas o infl amatorias del procedimiento.
Utilizamos una dosis central promedio de 80 Gy y dosis periféricas que se corresponde con la curva de isodosis del 50 %; la parte más externa del tallo encefálico se abarca con la curva de isodosis del 20 % (16 Gy), que es perfectamente tolerable por el tejido sano. Los pacientes, una vez concluido el tratamiento radioquirúrgico redujeron progresivamente (hasta omitirse, en algunos casos) la dosis de carbamazepina o gabapentina en un lapso variable que oscila entre dos y cuatro meses.
Texto citado del Libro (Radioterapia Oncológica) Enfoque Multidisciplinario 2da Edición.